Ese Eduardo, me recuerda tanto a mi padre, se parece a él; su tamaño no es comparable, cierto, pero hay algo en su rostro, un signo de la sangre de mi padre. Su comportamiento, al paso del tiempo, es inesperado; tiene más de nuestra sangre que la de su madre.
Eduardo es mi primo.
Ese preciso de Shubert; aparece y se deja entrever en la ventanita luminosa del Msn; Shubert es otro de mis primos lejanos, quizá el más lejano de mis primos; me parece soñar estas palabras que escribo. No sé por qué tengo la impresión de que en cierto momento, él y yo eramos dos puntos sobre la Nada, estábamos al mismo nivel. Las fuerzas de la vida nos separaron, él fue entonces mi primer mejor amigo, sí es que se puede decir que alguien, a la tierna edad de los 3 o 4 años pueda tener amigos y comprender la amistad. Él parecía vivir mejor que yo: tenía Nintendo. Lo recuerdo en el patio de atrás de su casa, poniendo las patas arriba de la patineta; yo observando sus movimientos, adulándolos, envidiándolos. Shubert tenía energía y un pequeño lunar en el rostro.
-Este Shubert está muy guapo, lo único malo es su lunar; no importa, cuando crezca se lo operamos- solía decir mi padre, tomándolo en sus brazos, abogando por su estética de superficie.
Pero a mí qué me importaba. Shubert era mi amigo y lo dejé de ver muchísimos años...
Es mi primo lejano.
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