lunes 27 de abril de 2009

Lo que sucede con el personaje literario

Lo que sucede con el personaje literario es que es, desde el primer momento, un hombre muerto, un sujeto exterminado. ¿Por qué? Sucede que, cuando nosotros leemos sobre algún personaje, los rasgos físicos de éste se insertan en nuestra memoria, y solamente nosotros, durante el tiempo de la lectura, somos dueños de tal imagen. Al contrario de los hechos fortuitos colectivos, que son presenciados por un número indeterminado de personas, las cuales pueden intercambiar opiniones en el acto y entre tanto, formar una imagen más o menos corporizada de ello, en las lecturas personales éste hecho queda excluido naturalmente, y sólo a la hora de entablar una conversación formal con un sujeto que de antemano posea la lectura, podríamos corporizar nuestra imagen y unificarla con la del sujeto o en caso contrario, suprimirle alguna parte; pero, como se puede atisbar, estamos hablando de un personaje muerto, de un suceso muerto, de un hecho muerto.

Si el narrador nos dice que el personaje tiene ojos azules, pinta salvaje y un cuerno dibujado en la frente, la imagen que formamos de tal cosa es arbitraria, sugestiva, subjetiva y por supuesto, irreal. Los libros de literatura contienen obras muertas, que al leerlas cobran vida, y al platicarlas, viven más, pero siguen muertas. ¿Cobran vida las historias que leemos? Lo escrito en los libros puede encarnarse, puede vivirse un libro a manera de mito, incluso uno lo más apegado a la realidad; pero lo que nunca se podrá hacer es tener la seguridad de que nuestra interpretación es la única. Es, mientras tanto, una interpretación muerta, pero al menos, una interpretación correctamente muerta. La vida es sueño, dice Calderón de la Barca; tenemos motivos para replantear ésta cuestión
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viernes 17 de abril de 2009

Poema (Elemento estacionario)

I

Entonces ustedes son mis verdaderos amigos,


yo los siento, están adentro (¿De dónde?, no lo sé, pero no afuera).


Ustedes son la coincidencia y el designio, y la charlatanería, y la farolés;


amigos: creo que todo se origina en la niñez.



Y esas cosas deben resolverse.
Y estas cosas deben resolverse.
Y esto debe resolverse.


II

Hoy la fui a buscar y no estaba. Porque a veces me siento solo –como toda la gente-
(Elemento estacionario: eso soy) y luego ustedes me buscan.
Me salen a buscar cuando no estoy.


Entonces, ustedes son mis verdaderos amigos.