Una casita en la playa/ no es urgente que te vayas/ un confesor maloliente/ dice siempre lo de siempre/ y ahora los dos tan cochinos/ y ahora los dos tan ahogados/ no me revuelco en el piso/ ni te tomo de la mano/ si me ahogo/ no es porque somos humanos/ mejor vámonos/ y ni modo/ todos los versos prohibidos/ son tocados/ todos los hijos paridos/ repudiados/ tiene contorno el gemido/ de las manos/ no lloro porque me voy/ sino ausente/ nunca nadie como yo/ fue valiente/ ahora que estamos los dos/ tan ahogados/ déjame que te hable yo/ de lo hablado/ no peco por compasión/ sino olvido/ dame más de lo que doy/ te lo pido/ si no sabes dónde voy/ no lo espíes/ pones la tilde mejor/ en las íes/ bueno es que no sé rimar/ que lo pierdo/ ha de ser por la ansiedad/ de lo muerto/ confirmo por claridad/ mi descuido/ hágase tu voluntad/ en el mundo.
*Cuadro: Sombras incólumes, Eunice Givaudán.
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