-¿Y cómo le pusiste a tu perro Peluchín?- le pregunté una vez a un amiguito cuyo perro me babeaba el brazo.
-“Spunky”- dijo con acento capitalino.
A veces el nombre es “Pulgoso” y no hace falta más explicación. En otras ocasiones el nombre es “Manchitas” y tampoco hace falta explicar por qué. Una vez, a la distancia, vi dos figuras en la penumbra. Conforme me acercaba reconocí una señora paseando un perro, pero cuando me acerqué descubrí que se trataba de un chivo, pequeño y de pelo estambrado color negro. Le pregunté el nombre del caprino:
-“Gaspi”- respondió con una ligera sonrisa.
Sonreí también.
Las perras que yacen en esta casa son como cualquier otro animal medianamente domesticado. Lo único que me molesta, de cada una, es lo siguiente. La Salchicha, “Tatiana”, es tonta. Todo el tiempo está afuera de la casa, mirando hacia la ventana y cuando entra se orina, como cualquier otro animal que anhela cariño, y salta y salta pese a que se supone es una perra adulta. Puede pasar eternidades mirando hacia adentro y cuando está adentro se orina y no está quieta. La segunda se llama “Barbie” y vive de acuerdo a este nombre. Todo el tiempo está adentro y no le gusta salir. Es la reina del la casa, no come cualquier cosa y es extremadamente celosa cuando “Tatiana” entra a la casa. Se pelean encima de mi madre y gana la más chiquita. ¡Pero se le salen los dientes de puro coraje!
Quiero curarla de su vanidad. Por eso metí a “Tatiana” a la casa y dejé afuera a la “Barbie”. Sólo saltaba y saltaba esperando entrar de nuevo a su “territorio”. La otra estaba feliz.
No pasó mucho tiempo cuando mi madre pasó y la vio afuera.
-¿Pero que hace mi reina afuera?- dijo y dejó entrar al animal- esta es la reina de la casa. Confirmó.
-Pero mamá-repliqué- la estoy curando de su vanidad.
-¿Cómo que curando? Si no está enferma- se fue mientras la acariciaba.
-La vanidad es una enfermedad mamá- alcancé a decirle pero ya no me escuchó. O no quiso escuchar.
Yo creo que los animales no quieren “a las personas” sino sólo a lo que representan para ellos. Así “Barbie” no quiere a mi mamá, sino sólo a lo que ella representa, que es el cariño, la dulzura, la comida, etc.
A veces no queremos a las personas sino sólo a lo que representan para nosotros. Esto es demasiado egoísta.
Así, una persona no quiere al “animal Barbie” sino quiere a ese animal, pequeño, delgado, negro, de ojos saltones y que le hace sentirse menos solo. “Barbie” es sólo una representación de una querencia abstracta, figurativa. Las personas que aman a los animales aman a todos los animales o no aman a ninguno. Pero nuestro innato egoísmo nos hace “seleccionar” qué animales vamos a amar y cuáles no. Y sucede lo mismo con las personas. No amamos, en el fondo, a las personas, sino sólo lo que representan para nosotros. Ahora, la costumbre y los hábitos entran en juego y nos confirman que amamos a “Barbie” o a “Tatiana”, pero, cabalmente, esto no es así. Lo mismo sucede con los hijos. Amamos a nuestros hijos con una fuerza supremamente egoísta, y no queremos que se vayan de nuestro lado. Los nombres son juegos de rol que necesitamos para amar, porque en sí nadie nos ha enseñado a amar como es debido y preferimos amarrar egoístamente a una persona, dañarla antes de dejarla libre, o buscarnos otra para sentirnos menos vacíos. Hay un vacío innato en el ser humano, que se sustenta con la vanidad, con el rol del ego. Pero en realidad, si lo analizamos bien, ese vacío es el anhelo hacia el origen, hacia la fuente de todo. El camino hacia el origen puede vivirse con felicidad, ese es un propósito.
Si yo digo que amo a los animales los amo a todos, no a uno en especial. Si amo a las personas las amo a todas. Amar es servicio. Nos gusta más nuestra cómoda posición de creer amar a unas cuantas personas o a unos cuantos animales. Somos seres vanidosos y egoístas. Hay una "Barbie" y una "Tatiana" dentro de nosotros.
Vamos, como “Barbie” a salir un rato a la calle a mirar desde otro ángulo la vida misma. Vamos a dejarnos curar.

1 comentarios:
Orale Alex, me dejaste pensando con este post. Querer por egoismo, por lo que mueven en nosotros, por lo que representan para nosotros.
Juto ayerr esba leyendo a alguien que decia que a su lado está una persona que la ama, pero a ella solamente le gusta, aún no tiene ese sentimiento de amor. Y me quedo pensando en que pasa por la mente de ese tipo, devivirse por alguien que no siente lo mismo y que no esta segura que lo vaya a hacer.
Es como que algo muy complicado, quizá ella tiene esas características qeu llaman su atención que son parte de su selección.
Habrá como dices salir a la calle y ver a la gente de otra menera, regalar algunas sonrisas para ver que es lo que pasa, ser un poco menos egoistas... aunque con pena lo confiezo, no es sencillo.
Un abrazo... ando tratando de ponerme al corriente...
Besos
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