Hoy hablé con todo mundo; me dolía
la cabeza de tanto parlar, y sin embargo, mi cuerpo no temblaba hasta nombrar
el loco recuerdo negro o la tremebunda Verdad.
¿Estás nervioso? Sólo un poco -dije- porque es preciso contar
las cosas como las cuento, moviéndome el pelo a ratos
y acicalando mi hablar. Tus cicatrices, de las que tanto lamentas,
pueden ser marcas de guerra, que te dé orgullo enseñar,
pues ganada una batalla tienes
así como cuando otros ganan, día a día, agua y pan.
Más el orgullo deveras vale más cuando se calla que cuando se pone a hablar.
Tus cicatrices de guerra son marcas de libertad.
la cabeza de tanto parlar, y sin embargo, mi cuerpo no temblaba hasta nombrar
el loco recuerdo negro o la tremebunda Verdad.
¿Estás nervioso? Sólo un poco -dije- porque es preciso contar
las cosas como las cuento, moviéndome el pelo a ratos
y acicalando mi hablar. Tus cicatrices, de las que tanto lamentas,
pueden ser marcas de guerra, que te dé orgullo enseñar,
pues ganada una batalla tienes
así como cuando otros ganan, día a día, agua y pan.
Más el orgullo deveras vale más cuando se calla que cuando se pone a hablar.
Tus cicatrices de guerra son marcas de libertad.
Foto: Ruinas de Aké (C.G.)

0 comentarios:
Publicar un comentario en la entrada