viernes 26 de septiembre de 2008

Rodar

Que importa saber quien soy
ni de donde vengo
ni hacia donde voy.


Vagabundo, Martín Buscaglia

Tu temor enceguece más
azul caída
al rodar.
Rodar.
Excusas
excusas.


Rodar, Lucybell.


Llora mi madre sus santas lágrimas, me habla un amigo para amedrentarme, todo lo que toco se atraganta y ¿qué? pues a seguir en el viaje.

Los amores roídos. En el corazón del tiempo –donde viven los jóvenes- se presencian cúmulos de historias inexplicables. Hasta donde tengo entendido, el amor es el sustento del espíritu sobre esta tierra. La juventud vive el amor a percepción distinta. Todo intento por hacer las cosas bien es amor; en otras palabras, todo el empeño que ponga el hombre mediante su voluntad es amor.

Los psicólogos están de acuerdo en que las palabras nunca, siempre, jamás, todos, nadie, son ilusorias, terriblemente subjetivas y poco confiables, es decir, dudosas. Decir, todos aman es falso. Decir nadie ama, falso. Decir, algunos aman, otros no, cerca pero no. Decir, sin embargo, unos eligen amar, otros no, más convincente.

Aquí en el sureste, sobra decirlo, hay nuevos temas de plática. Los temas de plática no los escoge la gente. Los temas de plática general surgen de improvisto, son accidentes a la luz de la normalidad urbana.

He sostenido infinidad de pláticas a lo largo de la historia personal que cargo. Las memorables son aquellas donde se ríe más, donde goza el corazón. Las terribles son las que dejan intervenir el desatino del arrepentimiento y la culpa.
La materia de la que se sostiene el intelecto es un cuento, un cuento infinito. Un cuento que se va desplomando al deshoje de las horas, de los días, estaciones lunares, años, sombras de día. No quiero vivir en el cuento sin fin. Quiero vivir en el cuento finito.

Éstos cuentos finitos me llevan a las ideas –claras, borrosas, dolorosas, nuevas- de las que corto una esencia que se repite. Tengo unas ideas, pero no cuajan en el espeso universo. No me acongoja lo que no comprendo, me acongoja lo que comprendo, porque no lo puedo cambiar. La comprensión no se cambia. Para la comprensión sólo hay boletos de ida. Y he comprendido que eso que llaman dolor-amor existe. Nunca antes respeté éstas ideas. Creí que eran bromas –crueles en las que se gestaba el absurdo-; ahora la comprensión me ha dado lo siguiente: hay seres que aman el amor, hay seres que aman el odio, hay seres que aman a otros seres y hay seres que aman la tierra. Los últimos son los que más retienen mi primera atención. Amor a la tierra. El corazón del tiempo es la tierra, nosotros vamos de viaje.




*(foto) Parral, Chihuahua, Agosto, 2007.

viernes 19 de septiembre de 2008

Acogidos por el olvido.


El planeta ejerce su movimiento de rotación y traslación, y es tanto el efecto, que nosotros, como las hormigas del universo, perecemos simultáneamente.


"El conocimiento es una creencia verdadera y justificada", palabras de uno de mis maestros de la Universidad; creo que el conocimiento es la búsqueda de la verdad, pero la verdad es casi toda misterio. Algo sabemos nosotros, algo sabemos con seguridad: que todos buscan el conocimiento, todos buscan conocer, todos estamos en constante búsqueda, búsqueda, búsqueda...


La mitad de nuestra vida, objetivamente, la dormimos. La otra mitad la usamos para las constantes preocupaciones de nuestra vida cotidiana, entonces ¿qué nos queda? Es claro que tenemos que desarticular nuestra historia. Hay una canción de Caifanes (Aquí no pasa nada) donde se hace mención de que nos enseñan a mentir. "Somos sumisos y obedientes", reza.


¿Es acaso la realidad una ilusión? El mundo al que llamamos realidad no es más que descripción. Desde niños nos enseñan a mirar el mundo de uno u otro modo. Algunos sufrimos el desengaño demasiado tarde, otros nunca se enteran. La adultez es una idea que tiene sus principales frutos en estas dos asepciones: la hipocresía y el sarcasmo. Fíjense. Mis amigos comienzan a volverse adultos cuando no son capaces de disfrutar lo más sencillo. A comentarios ingenuos son arrogantes, irónicos. Piensan que uno es culpable de la ignorancia, cuando lo único que debería culparse es la indiferencia, porque de ésa sí, se toma la decisión. Son hipócritas porque son todo palabras, todo apariencias, nada de acciones, nada de prácticas. !Son mortales! ¿Qué esperan para despertar? La historia se hizo a golpes, y a golpes se aprende. Hablo de golpes retóricamente, quiero decir, que son hechos que nos marcan, nos ponen de frente a la pared; los asimilamos, los comprendemos.


Quiero que contemplen lo siguiente: En la televisión, en sus maestros, en las noticias, busquen la idea del yo, la idea del ego. Es triste ver como giran alrededor de ésta idea, que nos tiene prisioneros de una ilusión: nuestra excesiva importancia por sobre todas las cosas.


Las canciones, la poesía, los cuentos, los refranes son más importantes que quien los hizo.


Con dormir y despertar no se soluciona nada. La idea de olvidar nuestras penas es fraudulenta. Agradezcan tener penas, agradezcan poder pelearse, agradezcan poder sentir celos o amor u odio. Quien no ama la naturaleza no se ama a sí mismo. Bien decía hace unas horas la canción de Bersuit:



NO HAY NADA MÁS ANTIECOLÓGICO QUE UN INFELIZ.

jueves 11 de septiembre de 2008

Discos que conseguí

Desde los primeros años de mi infancia supe qué sería de mi proceder cuando adolescente.

De un momento a otro he logrado despertar del sueño en vigilia en que estaba metido; nos iba mal. Parte de los fundamentos en los que creo y por medio de los cuales me muevo son los discos de rock. Creo que contienen toda una suerte de sabiduría gratuita. El último disco que conseguimos fue La argentinidad al palo de Bersuit. Éste disco (en su versión mexicana) contiene uno de los grandes himnos de la banda que figuran ya como clásicos dentro de su repertorio actual: El viento trae una copla. Su proceder me intriga; más aún, me hace vibrar. Es una canción honesta y espiritual.

Como la empresa del disco ha comenzado a decaer, los negocios que se dedicaban a la renta del formado CD, han optado por rematar cientos y cientos de discos. Yo he sido un afortunado de éste factor. La suerte o la casualidad (de las cuales dudo cada vez que puedo) me han llevado a adquirir ciertas reliquias que difícilmente uno encuentra en Mixup o en otro sitio. He hablado con los encargados de dichos remates y han consentido esperar mi regreso; mientras tanto han caído en mis manos:

-Leche de Illya Kuryaki and the Valderramas. Este disco fue uno de los más reconocidos a nivel internacional de la banda. Contiene más de tres éxitos conocidos y otras piezas de gran nivel artístico. Cuando salió yo era bastante joven, por lo que su escandalosa portada me intimidó y sedujo; ahora puedo regodearme en toda mi suerte y escuchar lo que, por aquel entonces, se entendía como música subversiva. Ahora es toda una representación sensual del latinismo descontrolado y prolífico.

-Super Bee de La Gusana ciega. Este disco de 1997 fue el segundo de los capitalinos. A ésta banda se le asocia en mayor o menor grado con Guillotina. Contiene más que todo una actitud. La fuerza de la interpretación sobresale por encima de las letras, que son sobre todo, reconocibles a toda una generación. No me tienes o Ni si quiera son grandes, grandes temas.

Me sorprende como éstos discos se han llegado a colar decididamente en mi vida personal, a destiempo, porque no pertenezco a la generación que marca la fecha de su edición, sin embargo, pese a la brecha de tiempo generacional, se conservan frescos y radiantes gracias a su audio calidad. Las generaciones de detrás también lo reconocen.

-Juntos por Chiapas. Una joya cultural. No sólo unifica a Latinoamérica por ser un disco que reúne a grandes personalidades como Fito Páez, Paralamas o Café Tacvba, sino que hace, mediante acto de presencia concebido a través de las canciones, establecer un generador de conciencia colectiva que implica la dignificación de un estado mexicano en calidad de pobreza e injusticia política extrema. El último tema, Navegar de Serpiente sobre ruedas, fluyó desde el corazón artístico de quienes se involucraron en el proyecto (Manuel Suárez de Guillotina, Paco Barrios, Guillermo Briseño, Fratta, Armando Vega Gil, entre otros) con el fin único de entablar un vínculo afectivo con nuestra capacidad para sensibilizarnos y actuar por la gente que lo necesita.