¿De qué estamos seguros? ¿Qué es lo que conocemos? Éstas y otras preguntas son las que solemos hacernos; no conocemos el tiempo, la historia, la energía, la vida, el mar, el universo, el planeta, y más...Creemos conocer, nos hacen creer que podemos conocer. Toda palabra es dueña de una gran carga semántica, palabras que pronunciamos en nuestra mente y que después hacemos presente por medio de los sonidos, pero no conocemos las palabras, nos comunicamos con mucho esfuerzo, casi siempre nos equivocamos al hablar, es difícil. ¿A quién le confiamos nuestra seguridad? ¿De qué estamos seguros? Yo no dudo que con esfuerzo se pueda conocer, se pueda estar seguro de algo, tener la verdadera seguridad de algo es sentir la misma fe. ¿Comprendemos las palabras? ¿Las conocemos? Si uno abre su mente al infinito todo el mundo conceptual se desmorona, porque en eso vivimos, en un mundo conceptual, marcado por la rigidez de las palabras e inválido a la hora de las acciones, teoría y práctica, dos mundos paralelos conectados por la ilusión de un puente, ese puente es lo que somos, no somos cuerpo, no somos palabras, somos ese puente histórico producto de una causalidad inamovible, que avanza y no se detiene, tomándonos prisioneros de su propio curso. Pero la cosa no se detiene ahí, ni es lo único que hay. Podemos estar seguros de algo, pero antes hay que conocer ese algo: la capacidad de elección. Se dice que principalmente los caminos del hombre tiene dos conductos: el bien y el mal. ¿Y si ésta teoría absurda se derribara ante la perspectiva de una tercera opción: el conocimiento de ambos? ¿Cómo podemos hablar con tanta seguridad de algo que desconocemos? Esa es la primera regla. No conocemos el tiempo porque este es percepción, no conocemos la historia porque ésta es parcialidad, no conocemos la energía porque no la llevamos a nuestras palabras, no conocemos la vida porque no la entendemos, no conocemos el mar porque no podemos, ni conoceremos el infinito porque no es necesario. La televisión cae, el Internet alerta, el pensamiento evoluciona...¿qué esperamos para conocernos?

2 comentarios:
Pues si, no nos conocemos, el hombre en un intento por querer darse a entender inventó las palabras, a como le sonaran, pero en si los significados y los trasfondos son mayores, son infinitos y uno en veces no encuentra que palabras usar para decir lo que se siente, no lo que se piensa, porque el pensamiento solo trae palabras sin sentido.
Pero como además todo es tan relativo, el bien, el mal, la belleza, uno no sabe a bien que es lo que conoce, uno no conoce ni una pequeña parte, uno cree conocer lo que la mente ha ido recopilando, pero eso en veces ni siquiera nos pertenece...
Bien dijo Aristóteles... "Yo solo se que no se nada"
Que horror :S
Esto se ha convertido en tema generalizado. No nos conocemos, cierto... y creo que es más importante conocer personas que ningúna otra clase de conocimientos. Será que nos ponemos exigentes? Que elegimos solo un puñado a quién conocer e ignoramos al resto? (incluyéndonos a nosotros mismos) Que horror :(...
Por cierto... leerte causa adicción :$
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