Debemos dejar nuestra vida personal atrás, traspasarla a segundo plano con la clara convicción de hacerse innecesaria en nuestro camino profesional. Mantener al margen la hostilidad al otro, ser empáticos con lo ajeno y alimentar nuestro dinamismo intelectual. Los conceptos que intentamos alcanzar, llámese amor, libertad o dinero, son abstracciones a las cuales nos han acostumbrado a pensar. Dejemos de juzgar y acusar en ese caso, culpar siempre es delito. La fuente de todo conocimiento es el mismo interés. Somos aventureros por naturaleza, atrevámonos a pensar y a filtrar ese pensamiento con ciertas normas sociales que, relativas en cada contexto especifico, son siempre funcionales para la prosperidad de un país, de un sector, de una sociedad o de una familia. La contradicción sólo se hace evidente cuando se le encarna; por lo demás siempre vive en el “mundo de las ideas” sin que demos cuenta de ello. Ocasionalmente recibimos la demanda, pero preferimos callar. Debe hacerse un avalúo de nosotros mismos. Nadie puede decirnos que somos o para que fuimos hechos. Hay respuestas que nos exigen cazar; meditémoslas, reflexionemos, organicémoslas. Estas cuestiones no tienen un fundamento netamente objetivo, aunque existen asentamientos básicos que provienen del esfuerzo directo de una actitud pragmática. Tomemos conciencia de las “etiquetas” del mundo social. El lenguaje es el origen factible de lo que llamamos “mundo real”. La palabra construye al mundo, suele decirse. Pero es obvio que el mundo ya existía mucho antes de que el primer Australopithecus supiera bostezar. La historia no debe ser consultada como la eternidad de lo pasado; el hallazgo más grande que ha dado el siglo XX ha sido justamente la reivindicación del juicio. Toneladas de información nos llegan cada día. El asunto de fondo que vive bajo el Mercado es una estrategia, así la política y la religión. Purifiquemos la información aprendida y transmitamos, si así se supone, lo interpretado. El siglo XXI es una asunto inconcluso, no creamos en las patrañas que nos alcanzan decir las voces mediocres. ¿Cómo diferenciar la mediocridad del verdadero compromiso con la palabra? Sencillo. Elabore un juicio de valor, la regla es: si es fácil no me sirve. Las sociedades no se formaron con buenas palabras. No existe la generación espontánea de conocimiento. Busque el conocimiento, es gratis. Ensaye su lenguaje. Aprenda para desaprender. Toque fondo si es necesario. El nuevo siglo necesita calentar motores. No podemos seguir caminando en la misma línea. Fomentemos la crítica. Tomemos conciencia de que fomentar la crítica no es algo que nos pertenezca personalmente. Es un ejercicio de encuentro y videncia. Nuestra imaginación no es infinita, ni pertenece solamente a nosotros. No creamos que nadie puede enterarse de lo que pensamos. La imaginación es un producto ajeno a nuestra cognición. La facultad de descubrirlo radica en La razón, úsela como vehiculo de encuentro. Desafíela. Ella descansa sobre dos cuestiones, la primera: es un escudo protector que nos confiere el don de la reserva. Segundo: cumple un función irreal que nos reta. Desee cuenta de ello por sí mismo. lunes 12 de mayo de 2008
Una ventana abierta.
Debemos dejar nuestra vida personal atrás, traspasarla a segundo plano con la clara convicción de hacerse innecesaria en nuestro camino profesional. Mantener al margen la hostilidad al otro, ser empáticos con lo ajeno y alimentar nuestro dinamismo intelectual. Los conceptos que intentamos alcanzar, llámese amor, libertad o dinero, son abstracciones a las cuales nos han acostumbrado a pensar. Dejemos de juzgar y acusar en ese caso, culpar siempre es delito. La fuente de todo conocimiento es el mismo interés. Somos aventureros por naturaleza, atrevámonos a pensar y a filtrar ese pensamiento con ciertas normas sociales que, relativas en cada contexto especifico, son siempre funcionales para la prosperidad de un país, de un sector, de una sociedad o de una familia. La contradicción sólo se hace evidente cuando se le encarna; por lo demás siempre vive en el “mundo de las ideas” sin que demos cuenta de ello. Ocasionalmente recibimos la demanda, pero preferimos callar. Debe hacerse un avalúo de nosotros mismos. Nadie puede decirnos que somos o para que fuimos hechos. Hay respuestas que nos exigen cazar; meditémoslas, reflexionemos, organicémoslas. Estas cuestiones no tienen un fundamento netamente objetivo, aunque existen asentamientos básicos que provienen del esfuerzo directo de una actitud pragmática. Tomemos conciencia de las “etiquetas” del mundo social. El lenguaje es el origen factible de lo que llamamos “mundo real”. La palabra construye al mundo, suele decirse. Pero es obvio que el mundo ya existía mucho antes de que el primer Australopithecus supiera bostezar. La historia no debe ser consultada como la eternidad de lo pasado; el hallazgo más grande que ha dado el siglo XX ha sido justamente la reivindicación del juicio. Toneladas de información nos llegan cada día. El asunto de fondo que vive bajo el Mercado es una estrategia, así la política y la religión. Purifiquemos la información aprendida y transmitamos, si así se supone, lo interpretado. El siglo XXI es una asunto inconcluso, no creamos en las patrañas que nos alcanzan decir las voces mediocres. ¿Cómo diferenciar la mediocridad del verdadero compromiso con la palabra? Sencillo. Elabore un juicio de valor, la regla es: si es fácil no me sirve. Las sociedades no se formaron con buenas palabras. No existe la generación espontánea de conocimiento. Busque el conocimiento, es gratis. Ensaye su lenguaje. Aprenda para desaprender. Toque fondo si es necesario. El nuevo siglo necesita calentar motores. No podemos seguir caminando en la misma línea. Fomentemos la crítica. Tomemos conciencia de que fomentar la crítica no es algo que nos pertenezca personalmente. Es un ejercicio de encuentro y videncia. Nuestra imaginación no es infinita, ni pertenece solamente a nosotros. No creamos que nadie puede enterarse de lo que pensamos. La imaginación es un producto ajeno a nuestra cognición. La facultad de descubrirlo radica en La razón, úsela como vehiculo de encuentro. Desafíela. Ella descansa sobre dos cuestiones, la primera: es un escudo protector que nos confiere el don de la reserva. Segundo: cumple un función irreal que nos reta. Desee cuenta de ello por sí mismo.
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3 comentarios:
Es buen punto apra pensar eso de aprender a desaprender y pues si ver la vida a nuestra propia manera. Si, vivimos en una sociedad y estamos influenciados por demasiados aspectos y desde chicos nos graban que hacer, como comportarse, que decir y que no. Pero solo es para forjar, el camino solo uno lo elige y siempre hay la oportunidad de volverlo a cambiar...
Je la verdad no se como llegue a tu page, tengo mala memoria, si no recuerdo que comí ayer jeje, solo que se que si comí, igual solo se que llegué y ahora algunas letras de Sabina tienen cierto impacto sobre mi, por cierto dulce tormento, pero en fin... aquí seguiré leyendo con calma y pues si me permites hago un vinculo en mi page... en la que eres bienvenido... saludos y nos estamos leyendo
Hola.
Hablé de ti en mi blog.
Saludos.
Odio a mis fans pero amo a mis Amigos
Hola... por fin la gracia sin nada de gracioso y ahora, no solo se trata de buscar el conocimiento, ni de sentirlo, ni lamerlo con una lengua llena de astillas llamada intelecto,( el intelecto muere, por que depurar por depurar no es el camino) nuestro camino "profesional" no es acaso una abstracción más sumada al "EXIT-O" al amor, a la vida feliz, de la que difieres; En este pragmático ensayo de revelarte a la complicidad histórica del dominio de las etiquetas sociales transmitidas a través del...lenguaje...es un detraerse que complica las cosas, vale que hay "cosas" que no se pueden decir. Muchísimas...ni con la semiótica de los colores...pero se pueden entender...Más comprensión es lo que le falta a este siglo de inhumanidad...algo así como saberse uno mismo igual con el universo---. Hace falta una intensa y larga conversación.....la razón...es un terreno difícil…por que hay sucesos no lógicos que no son razonables pero se entienden (? ¿).
Coincido con la crítica pero en una lucha de egos es casi imposible, la crítica reivindica la obra hace que tenga un lugar en este todo, sirve para deslindarse de toda la porquería y dar juicios de valor significativos, es un abrirse.
Lo vas a entender, cada uno tiene que ser así...la razón...la conciencia....la abstracción, el pensamiento...y las reglas de causa-efecto...son precisamente simples...explicativas…
Demasiadas palabras son demasiadas palabras...SENCILLO........
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