sábado 29 de diciembre de 2007

Comentarios a El gran silencio

Catapultados al inicio con un disco envolvente, El gran silencio empezó con el pie derecho. Un grupo singular azotaba las radios televisivas; singular no porque no se hubiera escuchado antes a un grupo de rock norteño, sino porque éste se vanagloriaba de ser exactamente lo contrario a otras agrupaciones de propuesta similar, que para aquel entonces resultaban, o bien deformadas en su esencia primaria, o consolidadas cual pioneros de un sonido respetado por los escuchas. Así pues, ¿por qué no decirlo? El gran silencio entró de lleno y directo a los corazones populares. Su consolidación se hace evidente con su segunda placa Chuntaros Radio Poder, que presentaba una nueva manera de jugar a construir un disco. Puedo juzgar, sin arrepentimiento, éste disco como una verdadera joya. Comparable al Re de Café Tacvba o al ¿Dónde Jugarán las niñas? de Molotov. Su éxito es visible a partir de algunos temas conocidos, sin embargo, el disco entero puede apreciarse con satisfacción apremiante. Los géneros que recorre alrededor de los tracks lo posicionan como un disco ecléctico y fecundo. No pierde el toque particular de la banda, que en este caso es el sabor y la algarabía, el ritmo y la autoridad vocal. Canciones que bien pudieran ser clásicos instantáneos, cantadas por cualquiera y tocadas para alegrar al más relegado corazón humano. Representando un movimiento honesto y capaz, talentoso y lleno de vigor. Así el rock latinoamericano podía sentirse orgulloso una vez más. Música hecha con el corazón.

La potencia de la banda en vivo es cosa digna de señalar. Fueron el plato fuerte en diferentes eventos de suma importancia. Su sonido carismático y consentido fue capaz de poner a bailar a todo el auditorio. Multitudinaria era la entrega sónica de esta festiva agrupación. Pero no hay que olvidar el carácter equilibrado de los mensajes, esa transmisión que consistía en algo más que energía, temas que encontraban su regocijo en la buena vibra o haciendo denuncia de lo que para cualquier ser pensante es caótico.

No quiero terminar estos comentarios diciendo que El gran silencio sigue siendo lo mismo en estos días. Su fuerza decayó quizá debido a circunstancias que poco tiene que ver con el verdadero sentido de la música. Más sin embargo, su poderío ha quedado trascrito en la historia del rock latinoamericano. Y no debe resultar extraño, volver a encontrarlos en aquel lugar que dejaron vacante. Enhorabuena.

viernes 14 de diciembre de 2007

Brujeria !Viva la raza!

Todas las historias tienen un lado no conocido. La de México estaría intacta, si no fuese por esas grandes revelaciones que han sido puestas a disposición de lectores cautivos. Inclusive se ha puesto de moda desacralizar los símbolos de común fervor humano. La bandera que rige la vida de numerosos transeúntes, no se parece a ninguna vista en clases familiares o académicas.

México, como cada lugar de este maravilloso universo sonoro, ha hecho su historia a través de grandes bandas e intérpretes. Desde los años cincuenta, cuando se tocaba una onda rock and roll al estilo Enrique Guzmán, hasta los ochenta, cuando las disqueras apostaron por bandas de rock en español que ya tocaban mientras tenían su bien ganado público en circuitos subterráneos. De alguna forma u otra, revistas, medios televisivos, ruedas de prensa, presentaciones estelares, giras multitudinarias, etc. han hecho de estas bandas, lo que son ahora: representativas de la cultura musical hecha orgullosamente en México y Latinoamérica.

Pero esto es sólo un fragmento pertinente de la historia. Como una astuta caja de Pandora, una banda se ha revelado contra todo lo estipulado; ha recorrido el camino a base de otro sistema de comunicación, posiblemente más repulsivo y sin embargo, más didáctico: Brujería.

La banda nace, conocido dato, en una de tantas fiestas ochenteras que se organizaban al otro lado de la frontera, Los Ángeles. Unos jóvenes que sin buen sino, escuchaban no sin asquearse antes, bandas que tocaban un metal mal interpretado y en inglés. De ahí nace, cual primera idea, un coraje por demostrar que las cosas pueden hacerse de otras formas ¿y por qué no? En español.

No son muchos discos lo que posee la banda, y sin embargo, es fresco el recuerdo de quienes han escuchado cualquiera de estos materiales. El carácter fúnebre es su marca distintiva. Es posiblemente, la música más agresiva jamás tocada en la historia de la música mexicana, porque eso si, la madera de la cortan la esencia del grupo, pese a quien le pese, es mexicana. Cierto cantautor español ha dicho que una canción, mientras más triste, mejor. Y Brujería ha manifestado la tristeza de una manera asombrosa, digna de relevancia. El odio es parte de lo que somos, encerrado desde hace siglos dentro de nuestro subconsciente; la indignación, la furia o el deseo reprimido son constantes que encontramos en toda civilización. Desatar todas estas expresiones de identidad perdida, es lo que hace de Brujería, una de las más grandes bandas de la música hecha en español. La calidad musical de sus integrantes, que han variado a lo largo de su gestación, da fe de su buena nota; grave material donde se forjan sonidos meticulosamente arquidispuestos. No cabe en mí la duda, al verlos tocar en masivos festivales mundialmente celebrados, su fuerza y empuje de causa. Un honor y una impresión bien estructurada.

Juan Brujo, el líder, es un frontman asombroso. Verdadero. Tenaz. No por nada en el Vive Latino de hace algún tiempo, fueron el plato principal, una de las bandas mejor esperadas por el público. En palabras del vocalista: “Mientras no haya nada mejor, Brujería va a seguir representando, me vale verga eso de El tri o el Jaguar mamón”. Se vale. Brujería es un fenómeno sociológico del que todos podemos aprender. La idealización del caos jamás fue tan bienhechora. Larga vida al metal de la banda. Líderes.