Catapultados al inicio con un disco envolvente, El gran silencio empezó con el pie derecho. Un grupo singular azotaba las radios televisivas; singular no porque no se hubiera escuchado antes a un grupo de rock norteño, sino porque éste se vanagloriaba de ser exactamente lo contrario a otras agrupaciones de propuesta similar, que para aquel entonces resultaban, o bien deformadas en su esencia primaria, o consolidadas cual pioneros de un sonido respetado por los escuchas. Así pues, ¿por qué no decirlo? El gran silencio entró de lleno y directo a los corazones populares. Su consolidación se hace evidente con su segunda placa Chuntaros Radio Poder, que presentaba una nueva manera de jugar a construir un disco. Puedo juzgar, sin arrepentimiento, éste disco como una verdadera joya. Comparable al Re de Café Tacvba o al ¿Dónde Jugarán las niñas? de Molotov. Su éxito es visible a partir de algunos temas conocidos, sin embargo, el disco entero puede apreciarse con satisfacción apremiante. Los géneros que recorre alrededor de los tracks lo posicionan como un disco ecléctico y fecundo. No pierde el toque particular de la banda, que en este caso es el sabor y la algarabía, el ritmo y la autoridad vocal. Canciones que bien pudieran ser clásicos instantáneos, cantadas por cualquiera y tocadas para alegrar al más relegado corazón humano. Representando un movimiento honesto y capaz, talentoso y lleno de vigor. Así el rock latinoamericano podía sentirse orgulloso una vez más. Música hecha con el corazón.La potencia de la banda en vivo es cosa digna de señalar. Fueron el plato fuerte en diferentes eventos de suma importancia. Su sonido carismático y consentido fue capaz de poner a bailar a todo el auditorio. Multitudinaria era la entrega sónica de esta festiva agrupación. Pero no hay que olvidar el carácter equilibrado de los mensajes, esa transmisión que consistía en algo más que energía, temas que encontraban su regocijo en la buena vibra o haciendo denuncia de lo que para cualquier ser pensante es caótico.
No quiero terminar estos comentarios diciendo que El gran silencio sigue siendo lo mismo en estos días. Su fuerza decayó quizá debido a circunstancias que poco tiene que ver con el verdadero sentido de la música. Más sin embargo, su poderío ha quedado trascrito en la historia del rock latinoamericano. Y no debe resultar extraño, volver a encontrarlos en aquel lugar que dejaron vacante. Enhorabuena.
Todas las historias tienen un lado no conocido. La de México estaría intacta, si no fuese por esas grandes revelaciones que han sido puestas a disposición de lectores cautivos. Inclusive se ha puesto de moda desacralizar los símbolos de común fervor humano. La bandera que rige la vida de numerosos transeúntes, no se parece a ninguna vista en clases familiares o académicas. 
