
Como la célebre obra de la literatura española del siglo XIX "Don Álvaro o la fuerza del sino" del Duque de Rivas, el disco de Café Tacvba llega a nosotros como un espiral y bajo un título por demás fundamental, no sólo en la vida común del colectivo social, sino también como la regla a la que nos tenemos que atener -fuerza sobrehumana que está por encima del azar y la coincidencia-.
Tengo frente a mi todos los discos de la banda de Satélite. Y son cada uno irremediablemente distintos. Pero no tengo frente a mi unos simples estuches que contienen pistas reproducibles, no; tengo un pedazo de historia, tengo una estructura visible, un etérea línea de tiempo y espacio. Tengo los discos y sé que representan años, esfuerzos, sueños, ternura y amor. O mejor dicho "Amor y dulzura, fuerza y coraje".
Y además, voy a decir que es verdad; que cierto sector de la gente (fans, críticos, músicos, familia) espera con ansías el "nuevo" disco de la banda, la reciente entrega, el proximo "hit" del siglo. Y esperan no ser defraudados, y si hay algo peor que esperar, es esperar que tal vez, que sin embargo, que siempre, que incluso, que posiblemente...Ustedes entienden.
Pero no voy a afirmar que no me fascinó el primer sencillo del disco ¿Quién saca una canción de más de siete minutos actualmente? Y nómbrenme bandas mexicanas o latinoamericanas del momento y a la altura de Café Tacvba. Dificil empresa. Pero no es solamente otra canción; es que dentro de sí mantiene un humanismo importante, una base ideologica que debería ser recomendable en las escuelas, un discurso de tipo espiritual sin tener que ver ni un segundo con la religiosidad, sino más bien con la retroalimentación del yo natural. Personalmente visceral.
Y continuemos con el disco. Que acaba en número impar, que cantan los cuatro integrantes (los cuatro caminos), que tienen una canción que se la hace -a mi parecer la primera- de juicio social, que es más rock, que tarda más, que es el disco más perfecto del 2007. Quien sabe. A lo mejor sólo es otro disco, que no va a generar conciencia, que esperábamos más folcklore, que queríamos verlos bailar otra coreografía, que nos importa un comino !Que va! Café Tacvba la volvió a hacer. Sin más ni mas. !Aleluya el amén!
Y lo que hay detrás del telón ¿qué será? ¿Alguien podrá rebasar al destino? ¿Alguien podrá ir más allá de lo que se espera? La banda está en su mejor momento, ya no hay intentos de separarse ni de sentirse atribuidos a un género, ni de comprometerse a la fuerza, ni de sonar de cierta forma. Creo que Café Tacvba ha concebido su etapa más honesta, a dado rienda a la honestidad por la honestidad y no es brutal como la de Calamaro, ni fébril como la del trovador con causa, ni arrepentida como la de la estrella pop. Hoy la fuerza del sino sea construida en base a la totalidad del ser, con honestidad y pulcritud.

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